Sol. La Isla, Capítulo IV

Sol. La Isla, Capítulo IV

Notó como el tren de aterrizaje se desplegaba. Era de noche y no podía ver más que unas tímidas luces en la oscuridad a través de la minúscula ventana. El avión tomó tierra haciendo chirriar las ruedas y se produjo un aterrizaje suave, controlado. Sol estaba tranquilo, lo que más le gustaba de los viajes en avión eran los despegues y los aterrizajes, casualmente los momentos que entrañaban más peligro. Sol era así.

La puerta se abrió, y uno a uno fueron bajando los pasajeros. Sol bajó poco a poco los escalones hasta tocar el firme asfalto. Un soplo de cálido alisio le golpeó el pecho dándole la bienvenida. Notó como el viento hacía danzar las palmeras a su son, y un dulce y fresco aroma de piña y coco le envolvía. No supo con certeza porque, pero se sentía como en casa. Un tierra desconocida le abrazaba.

Sol huía de nuevo, de su pasado, de sus malas experiencias, intentaba borrar sus trazos con nuevos viajes, esperando que las nuevas vivencias eclipsaran todo aquello que le hacía infeliz. Esta vez, el gran Pacífico le acogía. Sol había aterrizado en un escupitajo volcánico en medio de la nada. Una isla que formaba junto a seis más un pequeño archipiélago dejado de la mano de Dios, dulcemente acariciado por unos vientos alisios que lo proveían de todo lo que necesitaba, lluvia y calor, haciendo florecer un rico manto selvático que inundaba las islas con su vegetación.

Sol seguía sorprendido por esa dulce sensación. Se sentía en casa aunque estuviera a miles de kilómetros de distancia. Era capaz de sentir esa energía. La isla le esperaba.

La luz llegó, y con ella el día, el sol brillaba con fuerza en un cielo intenso y ausente de nubes. Se podía notar la pureza del aire en un solo respiro, la vegetación afloraba allí donde mirarás en forma de mil especies, y surgía de la tierra agua a borbotones formando riachuelos y cascadas. El intenso verde corría desde la montaña hasta chocar con el profundo azul del mar en un contraste de ilimitada belleza. El color claro de la arena se fundía con el negro oscuro de la roca volcánica, y el agua sufría mil azules del más turquesa al más marino mezclándose con el blanco espumoso de las olas, que después de miles de kilómetros cruzando el océano morían en esas costas en un doloroso rugir.

Las montañas se alzaban vertiginosamente en busca del cielo, dejando a sus pies campos de caña de azúcar que se extendían movidos por la fuerza del viento hasta dónde las altas palmeras tomaban el relevo danzando al mar. Las nubes empujadas por el alisio se acumulaban bajo las dos montañas más altas de la Isla. La Casa de la Luna, una gran montaña que encerraba en sus más angostos y lúgubres valles, bosques tropicales que afloraban como bello púbico ocultando un húmedo secreto. Y justo en frente, de forma majestuosa se alzaba la Casa del Sol, uno de los volcanes dormidos más grandes del mundo que retenía en su interior una grandísima energía vital, que tan sólo unos pocos podían percibir.

Sol no tardó en notar esa energía que le cautivó, junto a la belleza de un paisaje que se abría ante él, y unas olas que parecían rendirle ofrenda con su llegada. Esas ondulaciones que después de un largo viaje se habían visto bruscamente detenidas por esa pequeña formación volcánica, dando lugar a una de las más bellas y poderosas olas de la faz de la tierra.
Se sentía acogido por una naturaleza que brotaba por doquier y por una cultura nacida del mar, donde lo más grande era el respeto hacia él y hacia todo lo que de él proviniese.

Sol nunca había sentido con tanta fuerza que perteneciese a un lugar como le ocurría ahora. Tenía la certeza que ese probablemente iba a ser el último de sus destinos.

Capítulos anteriores:
Capítulo I, Sol
Capítulo II, Un País
Capítulo III, Desamor 

Créditos
Texto: Dani
Foto Portada: El Haleakala, La Casa del Sol
Por: Dani



One Response to “Sol. La Isla, Capítulo IV”

  1. clair says:

    daniiii!!! estic flipant! qué significa aixó? te nos has vuelto escritor? Quan tingui una miqueta de temps em poso a llegir-ho tot. Te bona pinta. I la new web chulissssima. Ets un pro men! Felicitats por tu bonito rincón. Te seguiré de cerca.
    mua mua

Leave a Reply