
El Domingo, en pleno Diluvio Universal, justo cuando iba a pasar por encima de una cloaca, el agua levantó la tapa sin que yo pudiera hacer otra cosa que comérmela. Sonó duro, pude sentir hasta dolor… pero pensé “Ha sido sólo un golpe, no pasa nada, el coche sigue funcionando con normalidad“, a los 30 segundos el chivato del aceite se encendía como nunca lo había visto. “Algo malo está sucediendo” … en definitiva, los bajos del coche destrozados, el cárter a tomar por el cu**. Me quedaba sin coche…
… Y para colmo de males, parecía que íbamos a tener el típico temporal de Levante de fin de verano. Olas y viento … y yo sin coche!!
El Martes, primer día de movimiento, un suave levante parecía que hacía acto de presencia. Se iba reforzando… Ignasi se iba a escapar para hacer un AWS, le recomendé ir a navegar a Port Ginesta. “No tengo coche, pero no hay problema, salgo de casa (Garraf) y en unos cuántos bordos de ceñida me planto allí“, no era la primera vez que lo hacía… y así fue, aunque el viento estaba un poco suave y me costó un poco más de lo que esperaba llegar.
Lo divertido de navegar hacia Port Ginesta desde Garraf son las increíbles vistas que uno tiene de la costa, y que durante algo más de un kilómetro no hay ni un sólo sitio en el que parar si tienes algún problema, lo que le da emoción a la cosa. Y especialmente me gusta navegar muy cerca de los acantilados, porque allí el viento rebota contra las paredes acelerándose… es muy curioso. Eso sí, las olas también rebotan y te encuentras en una especie de olla en ebullición…
El Miércoles repetí la operación, aunque esta vez había quedado con Quique, y el viento era mucho más fuerte. Tardé mucho menos…
… ¿Y es que para que quieres coche si puedes moverte en Windsurf?
Después de todo ni estar sin coche fue tan duro, ni el temporal era lo que decían, pero eso ya es otro tema…
Créditos
Fotos: mardelcoral.com

