
Tristemente ya nada me sorprende de este triste mar que oteamos desde la ventana.
Ayer en el Sur el viento no llegaba a los 20 nudos, hoy en el Norte casi los doblaba.
Una vez más se confirma el hecho que el Mediterráneo tiene la extraña capacidad de los extremos. O no hay, o se pasa, y siempre es así … De ahí que se conozca el Mediterráneo como uno de los mares más complicados para navegar (hablamos de embarcaciones a vela), por su facilidad a los cambios súbitos e inadvertidos.
Parece ser que el Verano ya está aquí. Hoy a pesar del fuerte viento, de la inusitada fuerza con la que ha arremetido no ha levantado ni una triste ola… Mi retina no cree recordar un día tan escaso de olas como el de hoy.
Quizás el Mediterráneo sí tenga aún capacidad para sorprenderme… lástima que sea para mal.
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