Bajarse al Moro, Marruecos – Capítulo I

Atrás han quedado esas palizas de casi 35h de coche para llegar hasta Moulay Bouzertoune desde Barcelona.

Ahora el periplo es toda una hazaña para señoritos y marqueses. Vuelo desde Barcelona a Marrakech en algo menos de dos horas y media. La aduana aeroportuária es una burda comedia de lo que son las aduanas de Tánger y Ceuta. Lo de los gritos, las malas caras y las collejas se acabó … en cinco minutos estás sellado y pisando suelo marroquí. 
Coste de la operación unos 130€ billete + 90€ (por el equipo) 


Aeropuerto de Marrakech Menara 

En seguida te das cuenta que ya no estás en casa, que ya no estás en tu país, que ya no estás en tu continente, que ni siquiera estás en Occidente. Llegamos a la cinta de equipajes, salen dos maletas y se estropea, se empiezan a amontonar y a nadie le parece importar el lío. Tan sólo a los pocos turistas que estamos allí que intentamos hacer de maleteros. Por el agujero de dónde salen las maletas vemos a dos moros – “Barça, Barça” – nos chillan. Nos acercamos y al otro lado, a lo lejos podemos ver los boardbags, les decimos que esos bultazos son nuestros y entre bromas de “Barça, Barça, no Madrid” nos sacan los bultos a lo bestia por la cinta estropeada. ¡Bienvenidos a Marruecos!


Con Quique a las puertas del Aeropuerto de Marrakech.

Salimos al hall del aeropuerto, no nos da tiempo ni a reaccionar que ya estamos alquilando un coche. Nos enseñan las ofertas, utilitarios sencillitos, allí los Dacia son el Rey. Les pregunto acerca de las “bacas” para no abollar el techo del coche, y me dicen que ningún problema… que no pasa nada. Atónitos asentimos y nos acabamos llevando por el mismo precio una especie de mini wagon de Kia, más grande y con una especie de bacas pero a lo largo no a lo ancho. Coste de la operación 40€/día.

Consejo: En Marruecos como en casi todos estos lugares, hay que regatear. Yo me considero totalmente inútil para esta labor, pero si te crees capaz puedes conseguir auténticos chollos ;-)


Cargamos los boardbags, unos 60kg de material de windsurf, el techo empieza a desprender sus primeros quejidos.

El siguiente paso de la misión es salir de ahí lo antes posible.
Creo que puedes conocer a un país sólo por el estado de sus carreteras y por lo que allí experimentas. Carricoches, burros, coches destartalados, manadas de ovejas, doble-triple-cuadruple adelantamientos, invasiones del sentido contrario, adelantamientos por la derecha, conducción por el “arcén” y un largo etcétera de barbaridades al volante. Si sobrevives a eso ya estás preparado para lo que sea. 


La locura de la conducción.


Taxis cargados hasta arriba, de cosas y de gente.

Salir de Marrakech nos ocupa casi 20 minutos, hay que cruzar toda la ciudad y aún nos quedan cerca de 2h y media de coche. Las carreteras están bien asfaltadas, pero en cuánto menos te lo esperas una carretera de cuatro carriles pasa a dos sin previo aviso, sólo gracias a que la motillo que llevabas delante ha hecho un giro de 90 grados y sigue en pie milagrosamente. El trayecto se hace largo, arduo y cansino. Al principio tu conducción es súper prudente, no sobrepasas la velocidad, respetas las señales… al cabo de un rato ya te han vuelto loco, adelantas en continua, excedes los límites de velocidad y lo único que quieres es llegar y dejar la carretera.


No es un mercado, no … esto es la calle (foto tomada desde el coche bajando para Essaouira)


El ya clásico cartel de Moulay Bouzarqtoune (imposible escribirlo bien si no lo ves).

Moulay es un pequeño oasis, es un remanso de paz y tranquilidad donde uno se relaja y parece olvidar todo lo que ha vivido para llegar hasta ahí.


Vistas de la Mezquita, referencia para navegar con marea baja.

Todo sigue más o menos igual, inmune al paso del tiempo, pocos cambios en muchos años, tan sólo la llegada de la luz eléctrica y algunos nuevos negocios. Parece que empiezan a entender las diferencias y algunos de ellos han apostado por “europeizarse” un poco, ofreciendo duchas y letrinas a modo Occidental. Se ha perdido un poco esa autenticidad a cambio de algo más de confort.

La oferta gastronómica no ha cambiado excesivamente, pero si es posible beber Cerveza en Moulay, un gran adelanto!


Las calles de Moulay

Nos alojamos en las “chambres” nuevas de Aftá y Barbara, unas habitaciones muy bien ubicadas y con todos los “lujos” : Electricidad, duchas (con agua caliente) y como no, un baño para asentar tus posaderas en caso que te patine el esfínter.
Coste de la operación 60€/noche, con desayuno incluido. 


Nuestra morada durante tres días.


Nuestras lujosas estancias. El lujo: las increíbles vistas.

Navegar … ¿que voy a decir de las condiciones del Moro que ya no sepáis?

En todo caso lo dejaremos para el Capítulo II.
Aquí os dejo un pequeña muestra de lo que fue nuestra escapada a Marruecos. 


Navegando en el desierto.


Bottom Turn con ola en formación.


Cutback a una mano.


Cutback.


Bottom tumbado.


Forward.


Backloop.


Más surfing.


Quique entregándose al Moro.


Surfing de Quique.

Créditos
Fotos: Quique Sánchez y mardelcoral.com 

Agradecimientos:

TACTIC Surfshop & Windsurfer.es por el material: RRD boards & Simmer Sails

tactic - rrd boards - simmer sails



Leave a Reply